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Pluma de Gallo

Enrique Jiménez de la Mora
 
 
Salud y seguridad en el trabajo: reflexiones de historia, prevención y atención

Calor insoportable y mareos a causa de la falta de aire. Dolor en los ojos por falta de luz y sensibilidad generada porque la oscuridad es tu principal compañera de trabajo. Riesgo de contraer hipoacusia porque el ruido de las inmensas máquinas obstruye hasta los pensamientos. Lo peor de todo es que a esto se le suma una sombra que camina entre picos y cascos, entre ventiladores y lámparas: la muerte en persona. Este es el día a día de la minería, la profesión del riesgo y también una a la que este país le debe mucha justicia todavía.
Lo que pasó en 2006 en la mina carbonera de Pasta de Conchos es una de las más profundas heridas abiertas en México. Lo que sucedió fue que la mina colapsó y más de 60 mineros quedaron sepultados a 490 metros de profundidad en un túnel de 1.6 kilómetros. Grupo México, la empresa dueña de la mina, declaró muertos a sus trabajadores sin instalar un equipo de ubicación precisa y con muchas inconsistencias en los dictámenes técnicos que declararon la imposibilidad de acceder para rescatar los cuerpos.
La deuda que tiene el país y en particular, el sector privado y la justicia con los mineros es sin duda, inconmensurable. La falta de condiciones seguras para las y los mineros no terminó con este accidente y sin duda, esta profesión no es la única que carga con la posibilidad de accidentarse, enfermarse y en el peor de los casos, perder la vida.
Apenas el jueves pasado (28 de abril) fue el Día Internacional de Salud y Seguridad en el Trabajo. A veces parece una obviedad, pero la fecha conmemorativa que recién sucedió esta semana, me ha hecho pensar en lo poco que hemos dimensionado la importancia de laborar en espacios dignos y seguros. Mi impresión es que este evento pasa demasiado desapercibido de la vida de la mayoría y creo que esa situación es, hasta cierto punto, lamentable porque cada trabajo (aunque no sea en la industria minera) tiene un grado de riesgo.
Este mismo día, el movimiento sindical conmemora el día de los Trabajadores y las Trabajadoras Fallecidos y Lesionados. Las efemérides se celebran cada 28 de abril. El objetivo es recordar que todas las personas trabajadoras merecemos ejercer nuestras labores en un “ambiente seguro” y con la posibilidad de prevenir “enfermedades profesionales”. Me voy a detener un momento en estos dos encomillados conceptos. El primero se trata de que todo posible riesgo que implique mi labor, sea prevenido. El segundo se trata de que cualquier posible afección a mi salud que sea consecuencia de mi trabajo (como neumonía por aspiración de químicos), también sea evitado.
La Organización Internacional del Trabajo estima que 2.7 millones de personas trabajadoras mueren cada año a causa de accidentes en espacios labores y enfermedades profesionales. Además, aproximadamente 374 millones de personas sufren algún accidente no mortal en su espacio laboral.
El IMSS tiene entre sus muchas tareas, la de asegurarse que los espacios laborales sean seguros y garantizar bienestar en caso de que algún trabajador o trabajadora sufra una enfermedad o accidente en el trabajo. Esto último se logra a través del Seguro de Riesgos en el trabajo y para que se haga válido, se debe pasar por un proceso de dictaminación que se inicia en el servicio de Salud de tu Unidad de Medicina Familiar. Además, el IMSS cuenta con el Programa de Seguridad e Higiene que consiste en intervenir y dialogar con el sector privado sobre los cambios necesarios para garantizar condiciones dignas para sus trabajadores y trabajadoras.
El camino aún es largo. La prevención e identificación de todos los riesgos en todas las profesiones es urgente, pues si bien conocemos claramente los riesgos de algunos trabajos como la minería, aún no tenemos idea de lo que sucede por ejemplo con las trabajadoras del hogar (ya sea en sus huesos por la labor física o en sus pulmones por el contacto con químicos). En todo caso también queda regular que nunca más vuelva a suceder una tragedia como la de Pasta de Conchos y mucho menos que los y las trabajadoras se queden sin justicia. Sin duda en el IMSS continuaremos trabajando para garantizar espacios seguros y dignos de trabajo para que nunca más nadie se accidente o pierda la vida por ganar su sustento día a día.
 
¡Jala Pluma Gallo Giro!
Enrique Jiménez De la Mora.
Licenciado en Ciencias Políticas con Especialidad
en Administración Pública y Políticas Públicas.
Titular de la Jefatura de Servicios de Salud en el
Trabajo Prestaciones Económicas y Sociales.
I.M.S.S. O.O.A.D. Chiapas.

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