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Pluma de Gallo

Enrique Jiménez de la Mora
 
Las meras meras: las enfermeras

El 12 de mayo se conmemora el día de la enfermería. A quienes ejercen esta profesión les debemos tanto, que las palabras que yo pueda plasmar aquí sin duda serán insuficientes. Aun así, procuraré honrar su labor con estas letras, escritas desde el agradecimiento, la más profunda admiración y la firme convicción de que son el pilar de la transformación del sistema de salud.
Para iniciar, quiero hablar brevemente sobre la fecha: cuándo se estableció en México y cuál es la historia detrás de esta efeméride. Si bien en nuestro país apenas comenzamos a conmemorarlo en 2020 gracias al decreto del presidente Andrés Manuel López Obrador, la fecha se celebra desde 1965.
El 12 de mayo fue elegido como el día de honrar a la enfermería porque ese día nació Florence Nightingale, a quien se le atribuye la creación de la profesión. Nightingale vio la luz por vez primera en la Toscana de 1820 y como hija de padres adinerados, su futuro siempre estuvo augurado: ella debía ser una mujer culta, casada y con hijos. Florence, retando al destino que ya le habían escrito, decidió dedicarse a la enfermería: una profesión asociada a las mujeres de la clase trabajadora, la cual además estaba alejada de la tranquila vida hogareña; pues implicaba viajar permanentemente visitando centros sanitarios para brindar ayuda e instruirse.
Después de su asistencia -y de otras 38 enfermeras- en la Guerra de Crimea, Florence inauguró la Escuela de Adiestramiento de Enfermeras en el hospital St. Thomas y además comenzó a pensar y plasmar en papel distintas reformas sanitarias. Estas labores la llevaron a recibir la Real Cruz Roja, la Orden del Mérito (fue la primera mujer en recibirlo) y las Llaves de la Ciudad de Londres.
A ella se le han dedicado poemas que, para mí, tienen la capacidad de viajar a través del tiempo y del espacio porque el sentimiento que proyectan, es uno que sin duda podemos sentir hacia el personal de enfermería que hoy, en México y frente a una pandemia que marcó nuestras vidas, ha atendido a más de 7 millones de personas con amor y, sobre todo, con entrega. Me permito referir los fragmentos más resilientes a nuestro contexto con el único objetivo de celebrar su vida y su labor:
 
Los heridos en la batalla,
en lúgubres hospitales de dolor;
los tristes corredores,
los fríos suelos de piedra.
¡Mirad! En aquella casa de aflicción
Veo una dama con una lámpara.
Pasa a través de las vacilantes tinieblas
y se desliza de sala en sala.
Y lentamente, como en un sueño de felicidad,
el mudo paciente se vuelve a besar
su sombra, cuando se proyecta
en las oscuras paredes.
 

  • Henry Wadsworth Longfellow
     
    Gracias a los hombres y mujeres enfermeras que sostienen la lámpara de la esperanza y de la transformación. Gracias por ser el ejército que nos cuidó en las salas y alivia la soledad en las camas de hospital. Gracias porque ustedes hicieron pruebas, nos vacunaron y porque desde la empatía fueron al alma que conectó a pacientes y familiares en el peor momento de la pandemia. A cada una de ustedes este país les debe toda la honra y todo el cariño, gracias a las enfermeras: por ser las meras meras.
     
    ¡Jala Pluma Gallo Giro!
    Enrique Jiménez De la Mora.
    Licenciado en Ciencias Políticas con Especialidad
    en Administración Pública y Políticas Públicas.
    Titular de la Jefatura de Servicios de Salud en el
    Trabajo Prestaciones Económicas y Sociales.
    I.M.S.S. O.O.A.D. Chiapas.
     
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